La “Conquista del Desierto” es indignante humana y académicamente!

El genocidio perpetrado por el Estado Argentino contra las poblaciones indígenas de la Patagonia no fue solo un acto desproporcionado de crueldad deshumanizante y una trágica demostración de los efectos de la codicia y ansia de poder; fue también -y lo sigue siendo- la prueba contundente del nivel de manipulación histórica al que son capaces algunos académicos.

La historiografía de las primeras décadas de vida independiente de Argentina adolece de diversos vicios, varios de ellos (sino su mayoría) son propios de los procesos de construcción de identidad nacional. Dichos vicios no están solo presentes en el caso argentino, se repiten en más de un país y son la fuente de diversos conflictos que hunden sus raíces en interpretaciones erróneas de hechos del pasado.

No obstante, la exaltación de la Conquista del Desierto escapa a cualquier análisis, no solo se llevó al estatus de gesta patriótica un acto genocida despiadado, se tergiversaron sus hechos y se lo justificó en el tiempo. Por ello me duele como ser humano y me indigna como académico.

 Es cierto que actualmente tenemos un conocimiento mucho más acabado y cercano a la objetividad respecto de lo ocurrido en aquellos trágicos años. No obstante, el billete de mayor denominación de Argentina mantiene la figura de Julio Argentino Roca y lo  trágico es que su reverso presenta el cuadro “La Conquista del Desierto” del pintor uruguayo Juan M. Blane. Es decir que no solo se perpetúa a Roca como prócer nacional (algo discutible), sino que la mayor justificación para ello es el genocidio que se cobró más de 14.000 vidas.

Como mencionaba, si bien me resulta inaceptable, no por ello me es inentendible que estos trágicos eventos hayan tenido lugar. Estos actos hay que analizarlos en el contexto en que se vivieron, esa es en parte la labor de los historiadores y académicos. Pero lo que me molesta es que aún hoy no solo escucho a personas (afortunadamente cada vez menos) exaltar la “Conquista”, pero también continúo leyendo a académicos que la tratan como una mera toma de posesión de tierras indómitas.

Reconocer errores históricos, en especial de la magnitud de la Conquista o Campaña del Desierto, no es una tarea fácil ni agradable para ninguna nación. Pero es un deber, sino ético al menos moral y de rigurosidad científica, para quienes trabajamos en los foros académicos. El trabajo académico no puede confundirse con la retórica de construcción de identidad nacional! A veces puede servir a sus fines y por momentos (errada pero entendiblemente) acompañarla, pero cuando eso se continúa en el tiempo, es necesario que también nos resulte indignante.

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