Creando asesinos populares e ignorando a los criminales

Parto compartiendo la indignación y el dolor por lo ocurrido durante los últimos días en los Estados Unidos, simpatizo también con el apoyo al sacrificio de quienes fallecieron protegiendo a sus estudiantes; y obviamente comparto que la disponibilidad absurda, irrisoria y desmedida de armas es un componente fundamental, lo quieran entender o no los trogloditas de la National Rifle Association.

Dicho aquello creo que es momento de entender que como sociedad, y en especial como sociedad de masa, somos muy responsables de lo que ocurrió y lo seguimos fomentando. Si observamos las peores masacres en Estados Unidos, es notorio como se trata de personas mentalmente desequilibradas, que muchas veces solo buscan llamar la atención o cumplir con la ansiada meta de demostrar que eran importantes.

Como sociedad los ayudamos a cumplir su objetivo

Allí el problema principal de por qué el modus operandi se repite: las personas que están en esa situación ven que su foto puede salir en todos los medios de comunicación y tener a todos los países hablando de ellos, con millones de comentarios en las redes sociales, como consecuencia asumen que el camino para lograr la notoriedad es precisamente el seguido por su antecesor, y la historia se repite. Y ni mencionar cuando al acontecimiento atroz siguen las entrevistas al asesino, que sale en todos los medios orgulloso de su acto y con la mejor sonrisa.

El segundo punto que me gustaría hacer no es nuevo pero si creo que fundamental, en su última columna Moisés Naím muestra una estadística según la cual en América Latina vive el 8% de la población mundial, al tiempo que se comenten el 42% de los asesinatos a nivel global. Él se alarma de cómo ésto ha pasado a ser parte de la rutina cotidiana de las personas y ya no genera un grado mayor de indignación o sorpresa. Lo mismo ocurre con la repetida crítica en las redes sociales respecto a cómo todos volcamos nuestra atención a los tiroteos en las escuelas de Estados Unidos, sin mirar los niños que mueren a diario en los conflictos armados al rededor del mundo.

KIKE

Creo que tanto el punto de Naím como el de las “redes sociales” es cierto, pero creo que una cosa no quita la otra, sino que son dos fenómenos distintos y que deben ser afrontados de manera diversa, aunque con igual indignación.

Respecto de la violencia social, tenemos que empezar a hacernos responsables de ella, como sociedad no podemos seguir fomentando la disociación de la realidad en los jóvenes, al punto tal que consideren viable el quitarle la vida a otras personas, esto no se justifica, menos se justifica el hacerle propaganda, y allí los medios de comunicación deben asumir también su responsabilidad.

Respecto del discurso acerca de los criminales que ignoramos, no se trata de cambiar el foco solo a uno de los temas, son ambos importantes. El error no es indignarnos por lo ocurrido en las escuelas de Estados Unidos, lo alarmante es que seamos indiferentes a lo que le ocurre a otros niños en el resto del mundo.

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