Transantiago y el tejido social

La implementación en 2007 del nuevo sistema de transporte publico para la capital chilena -conocido como Transantiago- implico mas que cambios de recorrido y situaciones incomodas, las cuales fueron ampliamente difundidas. El nuevo sistema empezó a desgarrar el tejido social de los capitalinos, atacando comportamientos básicos de cordialidad ciudadana. Me explico:

  1. Primero desaparecieron las filas en las paradas de los ómnibus, la gente empezó simplemente a amontonaras bajo el concepto de “súbase quien pueda”.
  2. Segundo, a razón de este amontonamiento y de la mala frecuencia inicial de las unidades mucha gente (sin distinción de edad, sexo o clase social) empezó a ingresar por las puertas traseras sin pagar el pasaje, y esto no fue socialmente condenado. Por el contrario, los demás pasajeros observaban esto sin decir o hacer nada.
  3. Finalmente, y esto de todavía mas grave porque implica una bomba de tiempo, los ómnibus llenos empezaron a detenerse metros antes de las paradas, a fin de que solo algunos corrieran hasta ellos y subieran, mientras que no se detenía luego la unidad donde se encontraba la gente que la había esperado como correspondía.

Así, un servicio para la comunidad, esta haciendo todo lo posible para destruir las pautas mínimas de comportamiento que la sostienen.

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