Soberanía, otra vez

¿Qué nos está pasando?

No voy a presentarme aquí como un realista o neo-realista a ultranza, eso creo que ya a quedado claro; pero tampoco soy un idealista que piense que todos nos vamos a amar en nombre de la paz (por más noble y loable que ello pudiera ser). Ahora, sí estoy convencido de dos principios básicos de convivencia interestatal, dos pilares que delinean el sistema moderno y que son lo único que evita que nos matemos  por cualquier cosa, y de cualquier manera, junto con la ya conocida Prohibición de la Amenaza o Uso de la Fuerza; y quiero hablarles de uno.

Este primer principio ha recibido duras críticas (más estratégicas que políticas diría yo) y es el de No Intromisión en Asuntos Internos de los Estados, acompañado por el de Igualdad Soberana. Aquí podemos estar discutiendo un largo rato sobre qué significa cada uno de estos conceptos, pero permítanme, a los fines de esta narración, definirlos a mi entender. Estos principios no fueron pensados con la idea de que cada Estado iba a ser libre plenamente, dentro de sus fronteras, y de hecho jamás ha sido así, ni siquiera en el régimen westfaliano; tampoco indican que no vaya a haber presiones por parte de las grandes potencias; y menos, suponen las completa igualdad entre Estados, porque las capacidades diplomáticas y militares los hacen diferentes. Estos principios solo indican que no se puede forzar a los Estados a actuar en contra de su voluntad, y que no se puede violar su soberanía territorial, ingresando con fuerzas armadas, salvo en caso de guerra o de que dicho Estado así lo solicite.

Este principio ha sido, en el corriente año, violado de forma explícita y sin ningún disimulo, tres flagrantes veces: la primera fue la incursión de tropas colombianas en el territorio de Ecuador para dar muerte a un grupo de guerrilleros de las FARCs; la segunda fue una incursión estadounidense (desde Irak) en el territorio de Siria, para dar muerte a un alto líder de Al-Qaeda (junto con otras personas que fueron “daños colaterales”); y la tercera, disparos Congolenses a través de la frontera común con Ruanda, para dar muerte a rebeldes Tutsis.

Estas grabes violaciones no me preocupan por ello, siempre han habido violaciones a los principios, y estos carecen de imperio jurídico para imponerse transversalmente; lo que sí me preocupa, es que dichas operaciones son consideradas “un éxito”!!! Es decir: no solo violamos una norma básica, sino que encima nos vanagloriamos de ello y lo publicamos como si nada fuese mejor!

Esta dinámica, si me permiten una proyección apresurada, solo puede llevarnos a mayores intervenciones, ya que si estas dejan de ser vistas como algo negativo y contrario al derecho, tanto por las grandes potencias como por Estados más chicos (como Colombia o la Rep. Democrática del Congo), se abre la puerta para que cualquier Estado en conflicto con otro, también incursione.

Yo no estoy defendiendo aquí a Correa, ni a Chávez ni a al-Assad, y creo que todos estamos de acuerdo en que las FARC y Al-Qaeda tienen técnicas terroristas que son humanamente reprobables (podemos discutir el caso de los rebeldes Tutsis); pero lo que sí estoy diciendo es que la violación de ciertos derechos no puede llevarnos a la violación de otros, porque sino es un círculo de nunca acabar, donde cada uno toma la justicia en sus manos y el resultado es la proliferación de conflictos de manera rápida, generando tensiones innecesaria.

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2 comentarios el “Soberanía, otra vez

  1. Brenda Ailin Segurel dice:

    Mariano:
    si me pongo en internacionalista, obviamente voy a coincidir con vos, me voy a indignar contra este atropello al derecho internacional, a la costumbre y al sano juicio. Y voy a irme a dormir diciendo “estoy indignada, que injusticia, ¿con qué derecho?”…
    Pero hoy me levanté con ganas de contradecir hasta al mismísimo Kissinger (que si querés una respuesta a todo eso que escribiste… lee sus memorias o La Diplomacia, ahi él mismo te explica porqué todo lo que pasa hoy pasa,porque este hombre “armó” el mundo moderno). Como te decía, y no quiero pecar de darwinista social, el derecho internacional tiene valor SOLO porque los Estados quieren que valga, pero si un Estado rompe estas reglas y el resto de los Estados lo festeja… al demonio con el derecho y seguimos en nuestro tan conocido mundo hobbesiano: un todos contra todos buscando la ley del más fuerte.
    Creo que en lugar de plantearte el festejo de estos poderes, deberías fijarte la actitud pasiva del resto de la comunidad internacional.
    Saludos,
    Bren

  2. +Aramis+ dice:

    Bren,
    Empezaré por negarme a la creencia de que Kissinger sea el titiritero detrás del mundo moderno; no porque no haya tenido una importancia sumamente relevante, sino porque es un actor que solo puede ser determinante desde una postura realista, y creo que ese paradigma ha muerto (lo que, insisto, no quita valor a los escritos y pensamientos de Henry).
    Respecto al Derecho Internacional, estamos de acuerdo, son los Estados los que lo sostienen, y a eso apunto: lo preocupante es que están dejando de hacerlo en las áreas más importantes; y no solo Estados Unidos (lo cual no terminaría de sorprendernos) sino que otros Estados más chicos, que se supone deberían de estar más interesados en que este derecho prevalezca.
    En definitiva: yo no discuto la fragilidad del DIP, lo que me preocupa es que lo violemos con gloria y pasividad, para resolver problemas presentes, que nos van a llevar a problemas futuros mucho más graves.

    Mariano

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