Los números tiene un encanto particular, es como que están mas allá de bien y del mal y, en consecuencia, de cualquier posibilidad de debate. El silogismo concluye con su impacto académico, el cual es simple: casi todas las ciencias se han enfrentado al debate con los números.
En el caso de las Ciencias Políticas y las Relaciones Internacionales, la discusión se materializo en la incursión del cientificismo, que pretendió cuantificar una ciencia que en realidad se basa en comportamientos.
Pero más allá de este impacto en particular, lo que me asusta es que el otro día estaba en un seminario y el indicador para medir el desempeño de los organismos internacionales era cuánto se había logrado gastar…
Las estadísticas, reducidas a nivel de persona, no significan nada.
No se puede juzgar todo a través de guarismos, las personas y los comportamientos sociales no son cuantificables, y tienen que se entendidas de ésta forma, y si eso es cierto, entonces también lo es que el análisis que se tiene que hacer de las organizaciones que se encargan de ellas.